Los próximos pasos en materia climática en las ciudades después de la COP21.

  • Durante la COP21 en París, más de 450 ciudades con una población en conjunto de casi 1000 millones de personas se comprometieron a reducir las emisiones en más de un 50 % en un periodo de 15 años.
  • Solo un pequeño porcentaje de las ciudades cuenta con el financiamiento, los estudios o la capacidad de crecimiento con bajos niveles de emisiones de carbono.
  • El Banco Mundial apoya los esfuerzos de las ciudades por alcanzar sus objetivos posteriores a la COP, ayudando a los municipios a superar los desafíos en materia de adaptación, mitigación y financiamiento.

Cada año, durante seis meses, la ciudad vietnamita de Can Tho se inunda –en promedio– dos veces al día. Mientras el agua entra en las casas y tiendas, el comercio se interrumpe y los niños se abren camino a través de calles peligrosamente anegadas para llegar a la escuela.

En los últimos 10 años, las inundaciones han empeorado y los niveles máximos de las mareas han aumentado entre 20 y 25 centímetros. “El agua permanece alrededor de cuatro horas cada vez”, cuenta Cao Van Buon, quien es dueño de un negocio.

A medida que los fenómenos meteorológicos estacionales y extremos se vuelven más severos, las ciudades como Can Tho enfrentan un desafío enorme. Muchas de las ciudades más grandes del mundo se encuentran en las costas y los deltas o las riberas de los ríos; a nivel mundial, el 60 % de las ciudades del planeta está en situación de riesgo como consecuencia del aumento del nivel del mar y las mareas de tormenta. Teniendo esto presente, más de 400 alcaldes de todo el mundo se reunieron tras ser convocados por las Naciones Unidas en la Conferencia sobre el Cambio Climático de París con la firme determinación de tomar medidas.

“París dejó una clara señal de que los líderes municipales no solo están profundamente comprometidos con garantizar que sus ciudades se adapten a los efectos del cambio climático, sino que también están liderando el camino para reducir las emisiones a través de un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono”, dijo Ede Ijjasz-Vasquez, director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, y Resiliencia del Grupo Banco Mundial. “Finalizada la COP21, es el momento de seguir adelante con la tarea real de la agenda posterior a la COP”.

El año pasado, el Banco Mundial proporcionó más de USD 3000 millones (dólares estadounidenses) en financiamiento y asistencia técnica para ayudar a los países en desarrollo a construir ciudades inteligentes en relación con el clima. Se espera que esta cifra crezca proporcionalmente a medida que el Banco aumente en un tercio su financiamiento para abordar el cambio climático en los próximos cinco años.

Como las poblaciones urbanas crecen más rápido que nunca antes –y el 90 % de ese crecimiento ocurre en los países en desarrollo– el Banco Mundial y sus asociados ofrecen asesoramiento, herramientas y financiamiento para hacer frente al desafío del cambio climático en las ciudades. A continuación, se presenta una muestra de la labor del Banco en estas áreas:

Adaptación

Las ciudades son particularmente vulnerables al cambio climático, porque es donde se concentran las personas y los activos. El Banco Mundial ha ayudado a las ciudades a entender y crear capacidad de adaptación durante más de una década, fomentando medidas como sistemas de alerta temprana, (i) infraestructura más sólida y programas de gestión de inundaciones y de preparación (i) para desastres. En Sri Lanka, los préstamos del Banco Mundial mejoran la capacidad de adaptación y la prevención de inundaciones en Colombo. (i) En Bogotá, Colombia, las escuelas han sido mejoradas para que cumplan con códigos de construcción más resistente, y las personas que viven en zonas de alto riesgo de deslizamientos de tierras e inundaciones repentinas han sido trasladadas a terrenos más seguros.

“La adaptación se refiere a la gestión de los riesgos”, dijo Niels B. Holm-Nielsen, experto mundial en los temas de capacidad de adaptación y gestión de riesgos de desastres del Banco Mundial. “Hay muchas cosas que las ciudades deben tener en cuenta: mejorar la circulación del agua para evitar inundaciones, mejorar la planificación territorial para orientar un crecimiento urbano con mayor capacidad de adaptación y, lo más importante, cómo mantener las cosas en funcionamiento frente a una gran tormenta o un desastre natural”.

Entre las muchas herramientas que ofrece el Banco Mundial hay un nuevo programa llamado “City Strength” (Fortalezas de las ciudades), (i) que evalúa la capacidad de adaptación de manera integral, analizando los diferentes sectores como el transporte, la energía, la salud, la gestión de residuos, y la tecnología de la información y las comunicaciones, y compilando los resultados para identificar las brechas críticas o las esferas que presentan deficiencias.

 ” París dejó una clara señal de que los líderes municipales no solo están profundamente comprometidos con garantizar que sus ciudades se adapten a los efectos del cambio climático, sino que también están liderando el camino para reducir las emisiones a través de un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono. Finalizada la COP21, es el momento de seguir adelante con la tarea real de la agenda posterior a la COP “
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Ede Ijjasz-Vasquez

Director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, y Resiliencia del Grupo Banco Mundial.


Mitigación

Hacia el final de las negociaciones sobre el clima en París, más de 450 ciudades con una población en conjunto de casi 1000 millones de personas se comprometieron a reducir las emisiones en más de un 50 % en un periodo de 15 años. En un estudio reciente del Banco Mundial se señaló que solo el 20 % de las ciudades más grandes del mundo dispone de los estudios básicos necesarios para realizar una planificación urbana con bajos niveles de emisiones de carbono.

“Este compromiso ampliado por parte de los alcaldes, junto con el crecimiento sin precedentes de la población urbana, presenta una oportunidad única para situar a las ciudades en el camino del desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono”, dijo Paul Kriss, experto mundial en el tema de servicios e infraestructura urbanos sostenibles del Banco Mundial.

El Banco Mundial, que trabaja con más de 20 organizaciones internacionales, desarrolla un Programa de Certificación Climática para ayudar a los funcionarios municipales a adquirir los conocimientos necesarios para llevar a cabo inventarios locales de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que son las bases de los planes de acción climática. La Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (GPCS, por sus siglas en inglés) recientemente creada respalda los esfuerzos municipales por integrar los bajos niveles de emisiones de carbono y la capacidad de adaptación en los procesos de planificación y toma de decisiones, mientras que la herramienta Acción por el Clima a favor de la Sostenibilidad Urbana (CURB, por sus siglas en inglés) puede ser usada para que las ciudades den prioridad a diferentes iniciativas con bajos niveles de emisiones de carbono en base a los costos, la viabilidad, el uso de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El Banco Mundial es pionero, además, en el uso del instrumento de evaluación rápida de la energía urbana (TRACE, por sus siglas en inglés), (i) un modelo de uso del suelo, el transporte y la energía que permite a los usuarios proyectar distintos escenarios. Cuando se empleó TRACE en Rumania, las autoridades municipales comprobaron que un desarrollo urbano más compacto en la zona de Bucarest podía disminuir las emisiones locales de gases de efecto invernadero en un 39 %.

Financiamiento

Construir infraestructura con capacidad de adaptación y bajos niveles de emisiones de carbono a menudo excede (i) la capacidad financiera de las ciudades en el mundo en desarrollo.

“Las ciudades no pueden hacerlo por sí solas”, dijo Roland White, especialista mundial en los temas de gestión, financiamiento y buen gobierno urbanos del Banco Mundial. “Los Gobiernos nacionales deberán ayudar con grandes inversiones, sobre todo para el cambio climático y la infraestructura ecológica. Y la comunidad internacional desempeña un importante papel técnico y financiero”.

La mayoría de las ciudades en el mundo en desarrollo no tiene acceso a suficiente financiamiento y crédito a largo plazo. Solo el 4 % de las 500 ciudades más grandes cuenta con solvencia crediticia en los mercados internacionales y solamente el 20 % tiene una calificación crediticia nacional. Los Gobiernos nacionales deben crear los entornos políticos y legales que ayuden a las ciudades a acceder más fácilmente al financiamiento privado para invertir en infraestructura resistente al clima y las ciudades deben fortalecer su desempeño financiero para atraer a los inversores.

El Banco Mundial colabora con varios países para fortalecer sus marcos regulatorios sobre el endeudamiento municipal, mientras que su Academia de capacidad crediticia (CCA, por sus siglas en inglés) (i) trabaja para fortalecer el desempeño municipal y preparar a los municipios para que puedan aprovechar los mercados de capital nacionales y regionales. La CCA ha capacitado a más de 500 funcionarios municipales de 185 ciudades en 20 países.

El futuro después de la COP

“El futuro del desarrollo sostenible radica en crear una combinación de soluciones financieras y técnicas que pueda coincidir con la tarea compleja de construir ciudades con capacidad de adaptación y bajos niveles de emisiones de carbono”, señaló Ijjasz-Vasquez. “Estos compromisos incluyen medidas de reducción del riesgo físico, gestión y transferencia de riesgos financieros y sistemas de apoyo para mejorar la toma de decisiones al momento de gestionar los riesgos, combinadas con mejoras normativas e infraestructura temprana que darán forma al futuro de las ciudades en un horizonte de 10 a 15 años. Junto con sus asociados en la tarea del desarrollo, el Banco Mundial seguirá financiando la inversión pública en ciudades con capacidad de adaptación y con bajos niveles de emisiones de carbono, pero también continuará ayudando a los Gobiernos municipales a desarrollar una gama más amplia de instrumentos financieros para reducir la vulnerabilidad de las ciudades frente a los desastres naturales”.

Puede leer la noticia original en la página web del Banco Mundial.

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