Discurso apertura Conferencia Anual del Banco sobre Economía de Desarrollo – ABCDE “Productivity, Growth and the Law”

Muy buenos Días a todos,

Señor Secretario de Hacienda, Señor Gobernador del Banco de México, Kaushik.

Como se imaginarán es para mí un gusto estar aquí en casa, por parte del Banco Mundial en esta conferencia.

Ya en un año como Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, y si tuviera que resumir en dos palabras lo que he recogido de conversaciones con Gobiernos, con el sector privado, con sociedad civil en este año de viajar por la región, yo creo que estas dos palabras serían “productividad” y “crecimiento”. Entonces me parece que el tema de esta conferencia, y el hecho que esta conferencia se esté llevando a cabo en Latinoamérica por primera vez, y en México en particular, es muestra de lo que está en el centro de la agenda latinoamericana.

También este año, hacia el mes de octubre, vamos a tener las Reuniones Anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en Lima, Perú, también en la región, resaltando también los temas importantes para la región como son crecimiento y productividad.

En realidad, el tema de productividad no es un tema nuevo, está en la agenda latinoamericana desde mucho tiempo, pero creo que si algo ha cambiado, es que estamos pasando de tenerlo en la agenda a enfatizar su urgencia.

Durante un periodo de tiempo muy largo, prácticamente diez años, poco más, con el boom de los commodities, la región estuvo creciendo a tasas promedio del 4 por ciento.

Durante esta época, que muchos llaman la Época Dorada, vimos una transformación social impresionante en la región. La pobreza extrema se redujo a la mitad y por primera vez en la historia el número de latinoamericanos que forman parte de la clase media es superior al número de latinoamericanos que viven en pobreza. Y esto no es poca cosa, es una transformación social sin precedente en la región. Son conquistas sociales que fueron impensables por décadas.

Ahora, esta impresionante transformación no fue accidente, de hecho es parte de resultados y esfuerzos consientes de gobiernos, del sector privado, de sociedad civil, de asegurarse que el crecimiento de la década fuera también un crecimiento inclusivo.

Los estudios más recientes que tenemos sobre esta época nos indican dos cosas:

  • La primera que fueron los incrementos en los ingresos salariales, así como los esfuerzos para enfocar mejor los programas sociales, los que llevaron a la reducción de la pobreza en la región,  y a una disminución de la desigualdad, mientras la desigualdad en el resto del mundo se incrementaba.
  • Y la otra cosa, es que las reformas aportaron tanto al crecimiento como las condiciones externas favorables. Fueron reformas para fortalecer el desarrollo financiero, la apertura comercial y la infraestructura de la región.

Agustín nos hablaba de como el entorno global ha cambiado, está cambiando, y se espera que permanezca así por un periodo de tiempo largo, condiciones externas más adversas que las que vivió la región en este época dorada.

De hecho si vemos desde el 2011 y por cuatro años consecutivos, el crecimiento promedio de la región no ha dejado de desacelerarse, pasamos de casi 4 por ciento a alrededor del 1 por ciento en 2014 y a 0,4 por ciento previsto para el 2015.

Dentro de este promedio hay una gran diversidad. Todavía tenemos países como Panamá, República Dominicana y Bolivia que siguen creciendo a tasas comparables a las asiáticas, y algunas economías muy grandes como Brasil y como Venezuela que tienen crecimientos negativos y que afectan al promedio en general. Pero independientemente de la heterogeneidad, es un hecho que si queremos mantener la transformación social y el progreso social que vivió la región durante esta época dorada, pues un crecimiento del 1 o del 2 por ciento no va a ser suficiente.

Y también es posible que en este cambio de entorno, en este cambio de contexto, algunos gobiernos y el sector privado de algunos países subestimaron la permanencia de las nuevas condiciones y tal vez, en algunos casos se agotaron los ahorros o el espacio que existía para hacerle frente a una situación como ésta y en algunos otros casos queda espacio, queda ahorro, pero hay menos margen de maniobra que tiene que preservarse, dado que se espera  que el entorno externo complejo va a estar con nosotros por un periodo de tiempo largo.

Ahora, es muy importante destacar y creo que son muy buenas noticias, que la América Latina de hoy no es la misma de hace 10, 15 o 20 años. Hace 10, 15 o 20 años, ante un entorno externo complejo lo que estaríamos viendo sería una serie de crisis económicas. Y ahora no estamos viendo eso.

Tenemos una América Latina que ha puesto su casa macroeconómica en orden, con instituciones más fuertes.

La región ha dado muestra de su capacidad para superar problemas que en algún momento parecían imposibles de resolver. Si lo pudimos hacer estabilizando la situación macroeconómica y fortaleciendo instituciones, si lo pudimos hacer implementando reformas durante los tiempos buenos para reducir la desigualdad y para reducir la pobreza, yo estoy convencido de que estamos en condiciones de adoptar las reformas necesarias para fortalecer la productividad y el crecimiento en la región y continuar con esta transformación social.

Y de hecho la región ya está dando importantes pasos y muestras de que está comprometida con esta dirección.

Por ejemplo en México, PROSPERA representa la próxima generación en el desarrollo de redes de seguridad social conectando  mayor productividad económica, dándole acceso a los pobres a educación y desarrollo de habilidades esenciales para aumentar sus ingresos. La transformación de estos programas de seguridad social en sistemas que promuevan mayor coordinación entre diversas entidades públicas e incluso privadas va a ser fundamental no solo para impulsar la productividad, sino también para desarrollar un capital humano más sólido y esto nos va a permitir seguir avanzando en la reducción de la pobreza.

Varios países de la región han adoptado reformas para mejorar su clima de negocios, para incrementar la competencia, para crear mayores oportunidades de inversiones en sectores críticos de la economía.

También se están haciendo esfuerzos para mejorar el entorno contractual, incluyendo la protección de los derechos de propiedad, que son fundamentales para promover la innovación, que es un área en que a la región le falta mucho trabajo por hacer.

Así mismo vemos muchos esfuerzos para mejorar la infraestructura, atrayendo inversiones de capital privado. Y aquí no solo se trata de la construcción de puertos, aeropuertos, carreteras, se trata también de mejorar la logística, de reducir los costos de logística. Hay algunas estadísticas que a mí me impresionan: la velocidad promedio de un transporte en Centro América es 12 kilómetros por hora. Enviar un contenedor desde Baltimore, Estados Unidos, a Centroamérica es más caro que enviarlo de Baltimore, Estados Unidos, a Yakarta, Indonesia. Mandar tomates de San José, Costa Rica, a Managua, Nicaragua, es más caro que mandarlos a San José, California.

Otro elemento fundamental en la agenda latinoamericana es invertir en el capital humano. Y aquí el tema central es el de la educación, y en particular la calidad de la educación. El reto ya no es el acceso a la educación – la región ha evolucionado mucho, ha alcanzado un nivel de acceso muy sólido, prácticamente universal a nivel primario –, sino su calidad. Hay mucho que hacer en materia de calidad de la educación.

Y esto va a ser muy importante, porque hacia adelante habrá que crear condiciones de empleo y habrá que mantener, porque lo que ha sucedido es que los salarios de los niveles de menor calificación, o de menor calidad de la educación, se han incrementado en los últimos años y habrá que revertir esta tendencia. Habrá que crear mejor capital humano y mejores oportunidades para los jóvenes que salgan mejor preparados.

Otro ejemplo, que se discutirá en esta conferencia, es la importancia de la gobernabilidad, la transparencia y la rendición de cuentas para el crecimiento. Los latinoamericanos que han logrado salir de la pobreza y los que se incorporan a la clase media demandan más y mejores servicios públicos a sus gobiernos así como plena transparencia y rendición de cuentas sobre los recursos públicos que les encomienda.

Redoblar esfuerzos para otorgar acceso a información financiera confiable y fortalecer los sistemas de adquisiciones públicas servirán para contrarrestar los niveles históricamente bajos de credibilidad fiscal.

En fin, no cabe duda que la agenda y la tarea por delante es significativa. Pero América Latina y el Caribe enfrentan un nuevo contexto global, y en este es necesario reinventarse. La región lo ha hecho antes, y ha tenido resultados impresionantes, y a mí no me cabe duda que con la capacidad y el compromiso, se va a hacer lo necesario para seguir progresando.

Muchas gracias.

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