Estudio del BID analiza las fortalezas y debilidades del capital humano en el sector público de América Latina

Metodología evalúa 16 países en 33 puntos críticos de la gestión pública

A pesar de los logros económicos y sociales en años recientes, los países de América Latina tienen por delante importantes tareas por delante de construir una gestión pública más eficiente y efectiva para atender las necesidades de la ciudadanía, según un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Y alcanzar una mejor gestión pública depende, entre otros, de la calidad de los servidores públicos. Por ello, el reporte examina las fortalezas y las debilidades en la gestión de los recursos humanos en el sector público en 16 países de América Latina y el Caribe, actualizando un estudio similar que se realizó en 2004.

El trabajo permite a los países visualizar sus progresos, e incluye herramientas para medir el desarrollo del servicio civil, recomendaciones sobre qué reformas deberían abordarse a futuro en distintos contextos, y lecciones de experiencias internacionales sobre cómo hacerlo.

”La profesionalización del servicio civil ayuda a construir instituciones de gobierno que sean más efectivas, más eficientes y más abiertas”, dijo Ana María Rodríguez-Ortiz, gerente del Departamento de Instituciones para el Desarrollo del BID.

“Vemos importantes avances”, agregó Rodríguez-Ortiz. “Cada vez es más recurrente que los gobiernos utilicen el mérito para seleccionar y gestionar los recursos humanos en el sector público, y muchos países han emprendido importantes reformas, pero aún queda un largo camino para satisfacer las crecientes expectativas de sus ciudadanos”.

Los países invierten, en promedio, un 5,8 por ciento del PIB en sus servicios civiles del gobierno central, lo que equivale al 41 por ciento de sus ingresos tributarios y más de una cuarta parte del gasto total del sector público. Por eso, entre otras varias razones, contar con un servicio civil profesionalizado es esencial para lograr una mayor capacidad del Estado y una mejor calidad del gasto público, según indica el estudio.

Tomando el año 2004 como base, el estudio analiza el nivel de desarrollo del servicio civil en 16 países de América Latina entre 2011 y 2013, en función de una metodología que evalúa los servicios civiles en base a 33 puntos críticos.

El promedio agregado de la puntuación de los 16 países pasó de 30 a 38 entre 2004 y el 2013.

No obstante, este progreso incremental a nivel general contiene importantes disparidades. Si bien hubo mejoras en la mayoría de los países, los mayores avances se dieron en países que partieron con líneas de base más bajas. En esta categoría El Salvador, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana han avanzado en la generación de instrumentos normativos y técnicos antes inexistentes (leyes y sistemas de información, entre otros), el fortalecimiento de los entes rectores de recursos humanos a nivel centraly, en menor medida, la extensión de los concursos de mérito para el acceso al empleo público.

También partiendo de una línea de base relativamente más baja que el promedio, otro grupo de países que incluye a Bolivia, Guatemala y Honduras presentó un estancamiento en la última década. Es el caso también de Ecuador, pero cabe puntualizar que su evaluación fue realizada en 2011, previa a una importante reforma del servicio civil que sigue en curso.

En tercer lugar, un grupo de países que aparecía con una mayor puntuación en el diagnóstico de 2004 no ha registrado mayores avances. Este grupo incluye a Brasil, Costa Rica, Colombia, México y Uruguay. Ellos tienen la difícil tarea de emprender reformas de una mayor complejidad. Finalmente, Chile registró un avance relevante desde la medición inicial, que ya marcaba un nivel de calidad relativamente elevado.

El libro presenta una agenda a futuro con 10 tareas clave para continuar mejorando el servicio civil, incluyendo lograr un mejor equilibrio entre el principio de mérito y la flexibilidad en las decisiones de gestión de recursos humanos, profesionalizar el espacio directivo, avanzar con realismo en la gestión del rendimiento y mejorar la gestión de las compensaciones para atraer, retener y motivar al capital humano, entre otros.

El logro de esta posible agenda para la modernización del servicio civil puede verse facilitada por la incorporación de algunas lecciones aprendidas de las dinámicas de reforma de la última década. Esto incluye el diseño y la implementación de reformas graduales que tomen en cuenta las posibilidades y limitaciones técnicas y políticas existentes en cada contexto nacional y la generación de incentivos políticos en favor de las reformas.

Lea la noticia original en la web del BID.

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